Cabeza de vieja (la Jeroma). 1927.
Estudio del artista. Bronce. 0,30 x 0,15.

Se trata del primer trabajo de entidad del escultor gaditano, modelado en Baeza con tan sólo diecinueve años y que siempre conservó con especial cariño, pues representa a la sirvienta de la casa de la que sería su futura esposa, Amparo Rubio y a la que llamaban cariñosamente "la Jeroma".
Vassallo sorprendió a todos con esta obra por la precisión y maestría con que trabajó a tan temprana edad. El retrato, primero de una serie racial influenciada por el tarraconense Julio Antonio, resume todos los rasgos faciales de la tercera edad: piel arrugada y envejecida, rostro ya marcado por los años, el pelo recogido en un moño y expresión de profunda bondad.
Este trabajo sirvió a Vassallo para cosechar su primer gran éxito como escultor. El Casino de Clases del Ejército organizaba anualmente una Exposición de Arte y en 1927 Vassallo, que hacía pocos meses había ingresado como voluntario en la Brigada Obrera y Topográfica de Estado Mayor en Madrid, participó con este retrato, obteniendo el primer premio de escultura. Al margen de ello, lo que más le favoreció fue conocer al ilustre artista Mariano Benlliure, miembro del jurado, que, admirado por el trabajo del joven gaditano, encargó por su propia cuenta fundir la obra en bronce. Gracias a ello visitaría el estudio del escultor valenciano varias veces y éste le mostró su interés para que le fuese concedida una beca de estudios de la Diputación de Cádiz, lo que lograría dos años más tarde.

 

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