Niña de la piedra. 1938
Propiedad particular. Madrid. Bronce. 0,70 x 0,27.

 

 

La Niña de la piedra constituye el más claro reflejo de la filosofía de Vassallo respecto al arte, a saber, que las obras motivadas por la observación "son por su espontaneidad muy propicias a la escultura y poseen un soplo de vida esencial en las obras artísticas cuyo móvil es la Naturaleza".
En efecto, se trata de una figura totalmente inspirada en el natural, pues se la sugirió un grupo de chiquillas que lanzaban piedras al mar en la playa gaditana. Destaca poderosamente la gran perfección de movimiento, su exquisita y sabia composición en espiral, así como el acierto en la elección del punto de reposo de la figura. De este modo, elimina toda artificiosidad y nos queda una muchacha grácil, perfecta y nada forzada, con delicadísimo contraposto y, por encima de todo, completamente natural.
La Niña de la piedra lidera un conjunto de desnudos femeninos basados en la observación directa y caracterizados por la espontaneidad y sencillez entre los que destacan Desnudo con cisne, Pudor, Gades, Lavandera, Bañista bronceándose, Bañista descansando, Mujer recostada, Mujer apoyada, Torso de muchacha desnudándose o Torso de mujer recogiéndose el pelo.

 

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