Juan Luis Vassallo Parodi

1.- LA VIDA

Juan Luis Vassallo Parodi nació en Cádiz el 2 de mayo de 1908. Hijo del pintor Eduardo Vassallo Dorronzoro y de María de los Dolores Parodi Rosas, sus apellidos lo enmarcan en una serie de familias de raigambre gaditana y procedencia italiana. El origen de su inclinación plástica se encuentra en la natural emulación paterna así como en el ambiente artístico que desde niño le rodeó. Siendo su padre profesor de Escuelas de Artes y Oficios, realizó sus primeros estudios en las de Córdoba y Baeza, lugares donde aquél trabajó. En vista de las dotes que Juan Luis mostraba hacia la escultura y de su interés por el arte, varios artistas que visitaron Baeza le animaron para que marchara a estudiar a Madrid, lo que hizo a los 19 años, asistiendo en principio a las clases nocturnas de la Escuela de Artes y Oficios, donde tuvo como maestros a Aniceto Marinas y José Capuz, y a las de Dibujo del Natural en el Círculo de Bellas Artes.

Pronto obtuvo su primer éxito, al lograr en 1927 el primer premio de escultura de la exposición anual del Casino de Clases del Ejército con un Retrato de anciana cuya reproducción en bronce costeó de su propio bolsillo el insigne Mariano Benlliure, miembro del jurado, gratamente impresionado por la obra premiada.

En mayo de 1930 contrajo matrimonio con Amparo Rubio Juliá, con la que tendría tres hijos.

Posteriormente ingresó en la Escuela Superior de Bellas Artes de San Fernando de Madrid, en la que estudia desde 1931 hasta 1934, fecha en la que comenzó su también importante y dilatada labor docente.

Efectivamente, ese mismo año fue nombrado profesor de la Escuela de Artes y Oficios de Avila. En 1936 pasó, como profesor auxiliar de Modelado, a la Escuela de Artes y Oficios de Jerez; posteriormente, como agregado, a la de Madrid; y finalmente, en propiedad, a la de Sevilla desde 1943, centro en el que ejerció la dirección de 1951 a 1958. Por otro lado, en 1943 consiguió por concurso oposición la cátedra de Modelado y Composición de la Escuela Superior de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría de Sevilla, donde trabajó hasta que en 1958 obtuvo la cátedra de Modelado de la Escuela Superior de Bellas Artes de San Fernando de Madrid, por lo que abandonó Sevilla, aunque no la enseñanza en Artes y Oficios, que siguió ejerciendo también en la capital de España hasta que se jubiló en 1978. Durante estos 44 años, el escultor gaditano, que llevaba la docencia en la sangre, desarrolló su vocación con afán y dedicación, formando una infinidad de discípulos, algunos tan magníficos como Antonio Gavira Alba, Juan Abascal Fuentes, Eladio Gil, Manuel de la Fuente, Juan Lafita, Eduardo Capa o el laureado Jorge de Oteyza.

Entre sus múltiples galardones destacan la Tercera Medalla de la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1934 por su Busto de mujer ; la Primera Medalla en el mismo certamen en 1948 por Gades; el Primer Premio en el Concurso Nacional de Escultura en 1936 por Desnudo con cisne ; Primer Premio del Círculo de Bellas Artes de Madrid en 1964 para erigir una estatua a Minerva ; Primer Premio en el Concurso de Proyectos del Monumento a Santa Teresa en Avila en 1971, junto con los arquitectos Diego Vega y José Manuel Vassallo.

En otro orden de cosas, fue numerario de la Real Academia de Bellas Artes de Cádiz (1938), de la de Santa Isabel de Hungría de Sevilla (1952) y de la de San Fernando de Madrid (1968), así como Académico de Honor de las dos primeras (1984).

Murió en Madrid el 18 de abril de 1986.

En su primer estudio (Sevilla). Vassallo modela la estatua de "Ceres". 1946.

 

 

2.- LA OBRA

Su labor artística ha sido densa y fructífera. Vassallo es no sólo el escultor gaditano del siglo XX con mayor entidad, sino que posee proyección y respeto amplísimos en el ámbito nacional y su nombre está en el elenco de escultores relevantes del siglo. Vassallo ha contribuido con su trabajo a la renovación de la escultura figurativa en nuestro país, sabiendo proseguir la tradicionalidad aportando un espíritu renovador y vivaz. Así, combina en sus obras la perfección formal de lo clásico con el sentido más abierto y original de lo contemporáneo.

El gaditano fue un artista formado, completo y capaz, que dominó con gran perfección todas las técnicas de la escultura y que se enfrentó, con igual tino, a los distintos materiales y temas iconográficos de esta disciplina plástica. De esta forma, sus manos trabajaron con semejante acierto el barro, escayola, madera, piedra o mármol y su repertorio de obras incluye desnudos, retratos, monumentos públicos, imaginería religiosa, restauraciones y medallas conmemorativas, sin olvidar un importante número de dibujos así como su paso por otras disciplinas creativas como la poesía.

Atendiendo a una división iconográfica de su obra, señalaremos en primer lugar las obras de tema libre, básicamente desnudos femeninos, en los que Vassallo siempre ha mantenido una misma concepción estética. Esto es, se inspira en la observación de las formas de la Naturaleza y las representa con afanes justos de aire y de luz y, sobre todo, con una gran perfección y naturalidad de movimientos. Entre ellas, cabe destacar Desnudo con cisne (1936), Niña de la piedra (1938), Maternidad (1948), Gades (1948), Lavandera (1957), Córdoba (1966), El mármol y la forma (1968), Bañista bronceándose (1974) o Bañista descansando (1977).

En segundo lugar tenemos la producción religiosa, considerada por muchos como la más fecunda y afortunada del artista gaditano. Profundo conocedor de los maestros del siglo de oro, merced fundamentalmente a su aprendizaje con José Capuz y a su larga estancia en Sevilla, Vassallo combina en sus trabajos la línea serena y reposada de Montañés con la dulzura y humanidad del Renacimiento italiano, todo ello realizado con un extraordinario dominio de la técnica y con un gran sentido de modernidad. Entre sus obras más importantes señalaremos el San José (1940) y la Virgen del Carmen con niño (1940), ambas en Benaocaz (Cádiz), el grupo de la Oración en el huerto (1942) de Jerez, la Virgen de los Dolores (1943) de Cádiz, la Inmaculada (1945) del Seminario de San Telmo en Sevilla, el Cristo de la Misericordia (1953) de Ronda, el Cristo de la Paz (1963) del Colegio Nuestra Señora de los Reyes de Sevilla o la más reciente Virgen con Niño (1985) del Colegio Retamar de Madrid.

En este punto hay que consignar su importante labor como restaurador, destacando su acierto e intervención en obras tan relevantes como el grupo de la Transfiguración de Berruguete en la Iglesia del Salvador de Ubeda (Jaen) o las figuras del San Cristóbal y la Cieguecita de Montañés.

Por otro lado, Vassallo realizó un buen número de monumentos públicos en los que se aprecian la sencillez, limpieza, síntesis y sentido arquitectónico propios del monumento contemporáneo, entre los que sobresalen la Estatua orante de Doña Beatriz de Suabia (1948) en la Capilla Real de la Catedral de Sevilla, el Monumento a los Caídos (1951) en Ubeda, el de la Asunción (1962) en Jerez, el de los Hermanos Quintero (1962) en Utrera , la Minerva (1964) del Círculo de Bellas Artes de Madrid, el Monumento a la Madre (1971) de Aracena o, finalmente, el de Santa Teresa (1982) en Avila.

Asímismo, Vassallo realizó una elevada cantidad de precisos y acertados retratos de personajes públicos y particulares en los que se pone de manifiesto una gran perfección de modelado y una atinadísima penetración psicológica. Citaremos la Cabeza de vieja (1927), José María Pemán (1939), Gitano joven (1945), el pintor Gustavo Bacarisas (1958), el torero Juan Belmonte (1961) o el propio Rey Juan Carlos I (1976).

Finalmente hay que resaltar su labor como medallista. Entre sus numerosos ejemplos de excelentes medallas están las del tercer centenario de la muerte de Martínez Montañés (1949), cuarto centenario de la de Miguel Angel (1964), Goya (1978) y la Reina Sofía (1984) como Académica de Honor de la R.A.B.A. de San Fernando.

 

Texto: José A. Merino

 

 

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